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Historia

Elsa Güiraldes llegó a los Esteros del Iberá en 1983, y desde entonces, su arraigo creció cada vez m��s y su compromiso con la región fue siempre incondicional hasta el día de hoy.

Enamorada del Iberá y asombrada por su naturaleza, comenzó a trabajar y a proyectar en el lugar lo que hoy se conoce como Posada de la Laguna y Fundación Acarapu-A.

En ese entonces llegaban alrededor de 5000 turistas por año para apreciar la diversidad de la fauna dentro de este asombroso ecosistema sin importarles la falta de infraestructura; dormían en carpas en el Centro de Interpretaci����n de Carlos Pellegrini.

Unos años después, Elsa fue nombrada Directora de Turismo y Ecología de Colonia Pellegrini, y lo primero que hizo fue montar un camping que les brindó a los turistas la posibilidad de acampar en buenas condiciones durante varios años.

La fantasía de Elsa de hacer un lindo y acogedor hotel en medio de la naturaleza surgió mucho antes de conocer los Esteros y estaba siempre latente… Este era el lugar ideal.

En 1997 Elsa creó la Fundación Acarapu-A. Una entidad sin fines de lucro que recibe a los niños de las familias carenciadas del Iberá todos los días, para brindarles apoyo escolar y contención con el objetivo de que éstos puedan terminar sus estudios y logren ser protagonistas de sus propios proyectos de vida.

A partir de la declaración de los Esteros del Iberá como Reserva Natural en 1983, el aumento de la fauna fue impresionante. El cuidado de la Reserva dio sus frutos y cada vez más turistas comenzaron a acercarse a la región��� Este era el momento de hacer la Posada.

Posada de la Laguna comenzó a recibir turistas el primero de diciembre de 1997 con 6 dormitorios y un staff local maravilloso que ha crecido junto a ella y se ha profesionalizado a través del tiempo. Con los años fue tomando su propia identidad, los ��rboles crecieron, las aves la habitaron y las casas se asentaron.

Elsa cumplió su sueño, para ella el Iberá es un para��so, y Posada de la Laguna su lugar en el mundo.

“Cada visita es una experiencia nueva, atender a los huéspedes es un trabajo muy gratificante ya que los viajeros, que llegan relajados y de vacaciones, sólo traen alegría y nos transmiten su felicidad. Viene gente de todo el mundo y es muy interesante nutrirse e intercambiar experiencias con diferentes culturas.”

Para Elsa, la suma de los detalles hacen al todo. Eso le dice siempre a su staff. El detalle más inesperado puede significar una diferencia importante en la atención hacia sus huéspedes.

Posada de la Laguna cuenta con un valor indescriptible. Está dentro de la Reserva Natural. Eso le asegura que el entorno va a estar siempre protegido e intacto, permitiendo el crecimiento de la fauna.

Elsa espera que los huéspedes de Posada de la Laguna se lleven consigo las sensaciones que se experimentan en el lugar, los mismos recuerdos que se lleva ella cada vez que tiene que viajar a Buenos Aires: los atardeceres, el cantar de los pájaros a la madrugada, la fauna, los paseos nocturnos, la paz… la magia del lugar, y sin duda, la buena atención recibida en el Lodge.